ACOMPAÑAMIENTO INDIVIDUAL

No asumir responsabilidades, adoptar actitudes desafiantes,  evitar situaciones nuevas, perder el control, no hacer nada, depender excesivamente del apoyo y control de los demás... son algunas de las situaciones que pueden precisar un acompañamiento socioeducativo. Generamos procesos  de crecimiento individual centrándonos en cada individuo dentro de su ámbito familiar.

 

 

Los problemas del desarrollo adolescente son urgentes, pero aparecen en su etapa inicial, por lo que la prevención es determinante para el desarrollo posterior. En EKIE ofrecemos una respuesta educativa a los conflictos específicos de la adolescencia temprana.

El programa de prevención ofrece un espacio de relación educativa en el que detectar, contener y transformar las emociones difíciles, identificar los recursos personales y estructurar nuevos patrones de relación a través del juego y de la expresión artística.

Entendemos que la persona preadolescente todavía  es pequeña y crecerá, por lo que trabajamos en términos de crecimiento y posibilidad evolutiva. Propiciamos las capacidades personales de sentir, pensar y nombrar emociones y pensamientos y, en muchos casos, completamos nuestra intervención con un programa de reeducación que aborda las dificultades de aprendizaje.

La adolescencia es una etapa crítica para el sistema familiar donde madres y padres se encuentran en el momento de reconocer la necesidad de independencia del adolescente y su necesidad de seguridad a través de normas claras. 

Con este programa facilitamos la contención de las crisis propias de la adolescencia propiciando que se conviertan en un momento de aprendizaje para la autonomía y la responsabilidad personal.

Acompañamos al adolescente dotando de recursos y estrategias prácticas que le permitan desarrollar un buen concepto de sí para afrontar activamente los acontecimientos de su vida y la relación con los demás.

En la adolescencia se deja atrás la infancia y se dan los primeros pasos hacia la madurez. La juventud es una etapa en la que que prevalece la orientación hacia el futuro, la autorrealización y en la que se experimenta una resistencia a cualquier determinación exterior de los proyectos vitales. 

Acompañamos a jóvenes en el tránsito hacia la edad adulta, impulsando que cada uno pueda vivirse como el protagonista de su propia vida, impulsando  los procesos que les hacen crecer y cambiar hacia otras formas de ser ellos mismos.

El sistema familiar se siente atacado y precisa reconstruir un espacio emocional de seguridad y bienestar

Trabajamos estrategias para contener y elaborar las conductas agresivas: reforzar las funciones parentales haciendo de la familia un espacio donde se pueda pensar, parar y trasformar la destrucción.

La familia a menudo presenta un profundo desasosiego y agotamiento después de haber fracasado en gran parte de sus intentos de solución. 

Desarrollamos recursos personales para la creación de un espacio mental que contenga la acción y desarrolle la función reflexivaTrabajamos con la familia restableciendo su capacidad de contener las reacciones adolescentes: ayudamos a restablecer acciones firmes, meditadas, coherentes y mantenidas en el tiempo.

La familia se pregunta por qué uno de sus miembros no avanza hacia la autonomía y la interacción con el entorno. Esa inhibición le lleva a actuar entre la sobreprotección y la búsqueda de propuestas que despierte la socialización de la persona. 

Trabajamos a nivel individual y grupal con la persona joven facilitando espacios de seguridad y confianza donde poder contactar con sus emociones y las de los demás.

Muchas veces en estas situaciones la familia presenta una profunda decepción por el comportamiento poco competente del adolescente. La familia puede vivir sentimientos de impotencia, falta de confianza o de esperanza. 

Acompañamos el desarrollo del empoderamiento del individuo y el cambio de  las dinámicas familiares que generen la dependencia  o el  juicio excesivo.